El emprendimiento, que está ubicado sobre la calle Somellera al 626, fue iniciado por Anabella, quien decidió levantar las percianas con el acompañamiento de familiares y amigos. Según relató ante El Diario Sur, los comienzos fueron “a pulmón” y con una inversión progresiva, en función de las ventas.
En ese marco, agradeció al acompañamiento constante de sus clientes: “La verdad que es mucha emoción, una sensación de alegría enorme, de compromiso, porque nosotros nos debemos a ellos”. Además, agregó que los invitó a la celebración que se llevó a cabo el viernes pasado: “La relación que tenemos con ellos es bárbara, es muy recíproca. Se logró una comunidad entre ellos y nosotros donde realmente se disfruta mucho”.
Por su parte, Anabella remarcó el esfuerzo constante y la necesidad de adaptarse durante los 30 años: "Es mucho sacrificio, sin bajar los brazos, proyectando siempre, reinventándonos con un montón de cosas”. De esta manera, destacó el rol del equipo de trabajo: “Tengo un equipo maravilloso de hace muchos años, que con ellos uno puede lograr todos los objetivos”.
Seguir por más años en Adrogué
De cara a lo que viene, la comerciante señaló que el contexto presenta dificultades, aunque aseguró que la intención es continuar por la misma línea de las últimas tres décadas. Por último, dejó un mensaje para quienes acompañaron el crecimiento de la mercería: “El agradecimiento es eterno, porque sin ellos nosotros no estaríamos".
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