Lorenzo Sassi vende pizzas caseras en la puerta de su casa en Burzaco y encontró en las redes sociales una herramienta clave para hacer crecer su emprendimiento. Con apenas 19 años, registra el día a día de su trabajo y logró que uno de sus videos superara el millón de reproducciones. En ese marco, busca transformar esa repercusión en un impulso para alcanzar una meta que mantiene desde chico: abrir un restaurante con una estrella Michelin.
De vender pizzas en la vereda de su casa en Burzaco a volverse viral: "Sueño con tener una estrella Michelin"
Lorenzo Sassi tiene 19 años, vende pizzas en la puerta de su casa de Burzaco y logró más de un millón de visitas mostrando su emprendimiento en redes sociales.
Según contó el joven ante El Diario Sur, todos los días prepara pizzas listas para hornear y sale a la vereda de su vivienda, ubicada en Humberto Primo al 1962, en cercanías de la avenida Tomás Espora. Allí recibe a vecinos y clientes que llegan después de haber conocido su historia a través de su perfiles de Tik Tok e Instagram.
“Hace como un mes subí un video sobre que no había vendido nada y se hizo re viral. Por suerte ahora todos los videos están teniendo un montón de visualizaciones”, explicó sobre el momento en el que su vida cambió por completo. De esta manera, relató que el impacto no quedó solamente en las pantalla ya que la exposición también se tradujo en nuevos contactos, consultas y encargos: “Me llegó un montón de gente nueva que me escribió por WhatsApp. Además paran autos, me tocan bocina o frenan para decirme que me ven”.
Sus comienzos en las calles de Burzaco
El proyecto comenzó hace siete meses, luego de una experiencia laboral vinculada a la gastronomía. Allí entendió que necesitaba desarrollar una iniciativa propia para acercarse a sus objetivos personales y profesionales. “Sé cocinar desde muy chico. Sentía que lo que estaba haciendo no me iba a permitir pagarme la carrera de cocina y pensé que tenía que hacer algo mío”, sostuvo.
La elección de las pizzas surgió por afinidad con el producto y por la posibilidad de comercializarlo en la vía pública. En una primera etapa recorría distintos lugares ofreciendo mercadería, hasta que finalmente se instaló en la vereda donde en la actualidad trabaja de martes a domingos.
Trabajar para pagar sus estudios
Más allá del crecimiento que experimentó en los últimos meses, Lorenzo declaró que tiene claro hacia dónde quiere dirigir sus esfuerzos: “Mi sueño es poder pagarme la carrera y trabajar de lo que me gusta, que es cocinar”. Al mismo tiempo, deseó un desarrollo a mayor escala para su marca: “Me gustaría seguir evolucionando con esto y llegar a ser grande como las empresas que venden pizzas congeladas”.
Sin embargo, el objetivo más ambicioso sigue siendo otro y, de acuerdo a lo que afirmó, no va a parar hasta lograrlo: “Desde chico digo que me gustaría tener una estrella restaurante con una estrella Michelin. Es mi sueño realmente, porque cuando cocino siento que verdaderamente soy yo. Voy a dejar todo para cumplirlo”.
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