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Historias de Santos: dormir y confiar

Un repaso por la vida de San José. Por Clara Milano.

En el calendario litúrgico católico, cada 19 de marzo la Iglesia celebra a San José, esposo de María y padre adoptivo de Jesús. Lo más sorprendente es que se trata de una figura central del cristianismo que, sin embargo, aparece en los Evangelios sin pronunciar una sola palabra. Ese detalle, lejos de volverlo secundario, lo convirtió a lo largo de los siglos en un modelo de fe serena y presencia silenciosa.

Los relatos bíblicos muestran a José como un hombre que actúa más de lo que habla: cuando recibe en sueños el anuncio de que debe recibir a María, no discute ni reclama explicaciones, sino que simplemente cumple. Lo mismo sucede cuando debe huir a Egipto para proteger al niño Jesús o cuando regresa a Nazaret para comenzar una vida nueva.

Ese silencio, creo yo, es una demostración de confianza y de certeza. Y es que, supongo, San José no tenía mucha idea de lo que estaba haciendo, pero sabía que era Dios quien le hablaba y que Él no iba a pedirle nada que lo lastimara a él o a los demás. Fue desde esa confianza que pudo decir que sí y hacer lo que se le pedía, incluso sin ver cuál iba a ser el siguiente paso.

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En el calendario litúrgico católico, cada 19 de marzo la Iglesia celebra a San José.

En el calendario litúrgico católico, cada 19 de marzo la Iglesia celebra a San José.

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“Me gusta mucho San José. Es un hombre fuerte de silencio. En mi escritorio tengo una imagen de San José durmiendo. Incluso cuando duerme, cuida de la Iglesia. ¡Sí! Sabemos que puede hacer eso”, dijo el Papa Francisco el 16 de enero de 2015. Y agregó: “Entonces, cuando tengo un problema, una dificultad, escribo una pequeña nota y la pongo debajo de San José para que pueda soñar con eso! En otras palabras, le digo: ¡Ore por este problema!”.

Me llamó profundamente la atención la imagen de San José dormido: símbolo de quien confía en Dios aun en medio de las preocupaciones. Ojalá podamos descansar como él.

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