Opinión | Columna |

¿Quién escribirá su historia?

Nicolás Varela es periodista y conductor de radio de profesión. De lunes a viernes conduce Buenos Vecinos, un magazine de información y entretenimiento local por FM 88,7 y El Diario Sur en Vivo. También forma parte de FeFIJEE al Extremo, los sábados a las 20.

Hace algunas semanas usé este espacio para decir que había terminado la era de la post-verdad. Hace más de un lustro que la utopía de vivir conectados con humanos de todo el planeta dejó de ser cierta. Fue también en este espacio donde notamos -juntos, espero- que en las redes sociales ya no aparecen fotos de nuestros amigos. Con la excusa del scroll-infinito, las redes se convirtieron en medios de comunicación. Con la pretensión de mantenerse sociales, los ideólogos de marketing en todo el mundo construyeron relatos mediante los cuales enviar su mensaje por esos canales. Lo que alguna vez fue una historia de vida se convirtió en story-telling, la jerarquización de información se convirtió en SEO (Optimización de Motores de Búsqueda en inglés), las reacciones espontáneas se tornaron periódicas y hasta la incorrección política tiene ya su manual de estilo. Ahora todo es impostado, y por eso desde estas líneas venimos pregonando una nueva revolución en la comunicación.

El hito de la semana es la muerte del Indio Solari. Carlos Alberto Solari murió en su casa de Parque Leloir, en Hurlingam, a los 77, después de casi diez años de haber sido diagnosticado con Parkinson. Su última aparición pública fue en el canal Gelatina, donde se lo pudo escuchar hablar pero solo se vio su sombra haciendo movimientos propios de esta enfermedad. Desde el viernes, cientos de miles de fanáticos y seguidores recuerdan sus canciones, sus frases, sus momentos, sus recitales que se volvieron misa, sus melodías que se volvieron tradición. Mi favorita es, y siempre fue: violencia es mentir. Por eso voy a admitir que si hablamos de fanáticos, de seguidores, de fieles, yo nunca fui parte de ellos.

Que nadie se confunda. No hablo desde ninguna supuesta superioridad moral o política, como muchos en estos días hacen en la cloacal sección de comentarios. Hablo desde la más profunda honestidad, y también desde un humilde reconocimiento a aquellos que pudieron conocer y, por tanto, interpretar su obra con mucha más dedicación. Como mi amigo Mauro, al que hace años que no veo.

REDONDOS

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Para los que somos de Canning, Esteban Echeverría, o de Ezeiza, "Gulp!" es algo más que uno de los más reconocidos discos de Los Redondos. "Gulp! Banda Tributo" es desde hace más de diez años parte del contenido cultural de nuestra región. Desde sus primeros recitales en De Rocha hasta sus multitudinarias presentaciones en La Vieja Estación, la banda liderada por Joaquín Ruidiaz ha sido para muchos, como yo, el único acercamiento posible a la cultura ricotera que esta semana se convirtió en mitología. Siempre que fui a verlos fui invitado como muchos de los que nos leen hoy, por el propio Joaquín. Todavía recuerdo la primera vez, a la que fui principalmente por cariño a él, por apoyar a su banda. Pero la verdad es que, en aquel entonces, me terminaron de convencer mis amigos Pablo y Camila. Cuando salí de ese recital no volví a ser el mismo. El saxofón de Música para Pastillas, la batería de Queso Ruso, la guitarra de Esa Estrella Era Mi Lujo, se grabaron en mi piel para siempre. Todavía recuerdo la última presentación de Gulp! a la que fui. Joaquín me saludó desde el escenario pero no lo escuché, porque estaba distraído hablando con Pablo y Camila.

Mauro, Pablo, Camila, Joaquín, su hijo Gonza, serán los que a partir de hoy escribirán para siempre la historia de quién fue el Indio Solari. Yo, quiero contarles de alguien más. Porque así como todos recordamos dónde estábamos cuando murió Maradona, cuando murió Cerati o cuando murió Néstor Kirchner, todos vamos a recordar el momento en el que murió el Indio. Y yo estaba en el auto yendo desde Monte Grande hasta Llavallol. Debía haber estado en la radio, haciendo el programa Buenos Vecinos que sale en FM 88,7 y en El Diario Sur en Vivo (YouTube), pero no. Porque el viernes 5 de junio de 2026, en Adrogué, pasó a la inmortalidad Juan Fernando Vodanovich. Nació en Santa Rosa, La Pampa, hace noventa años. En su juventud se preparó primero en la Escuela de Mecánica de la Armada y luego en el exterior aprendiendo a reparar helicópteros, turbinas y aviones. Tenía licencia de Helicópteros y Aviones livianos y Registro Profesional DNA (Dirección Nacional Antártica). Empezó a trabajar en Trabajos Aéreos y Representaciones en 1953, para luego seguir en distintas empresas del rubro hasta que se jubiló a mediados de la década del 2000. Tuvo tres hijos: Mirtha, Any y Fernando. Su nieta, Luciana, trabaja en Multimedios Canning como productora de radio, streaming, y contenidos de redes sociales. Por eso el viernes no estaba al aire cuando murió el Indio Solari, de quien se contarán miles de historias por generaciones. Para nosotros la noticia fue Juan. Porque fue un hombre de bien, calmo y elegante. Ese hombre trabajó.

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