Cada día, sin importar el frío o el calor, Gregorio "Lilo" Robles sale de su casa en Monte Grande para subir a las formaciones del Tren Roca con su acordeón. Tiene 76 años, es ciego y desde hace seis años recorre los vagones interpretando canciones para los pasajeros porque, asegura, la jubilación que cobra no le alcanza para vivir.
Tiene 76 años, es ciego y toca el acordeón en el Tren Roca para vivir
El músico de Monte Grande aprendió a tocar desde chico, pasó por festivales y hoy recorre el Tren Roca para sostenerse con la música.
"Lo que quiero es poder comer", resumió el músico en diálogo con El Diario Sur, que saluda en cada vagón antes de empezar a tocar. A cambio de una colaboración, interpreta los temas que le piden los pasajeros y asegura que suele recibir aplausos, saludos y muestras de cariño.
Lilo cuenta que comenzó a tocar en el Tren Roca por recomendación de un amigo. Desde entonces mantiene esa rutina todos los días. El dinero que reúne le permite afrontar los gastos cotidianos y ayudar también a parte de su familia.
Su vínculo con la música empezó mucho antes. Aprendió a tocar el acordeón a los seis años y, con el paso del tiempo, desarrolló una extensa trayectoria artística. Integró distintos conjuntos musicales y participó del Festival Nacional de Folklore de Cosquín. También recuerda presentaciones en distintas provincias, entre ellas Salta, Tucumán y Chubut.
Toca el acordeón en el Tren Roca para ganarse la vida
Además de interpretar música de otros artistas, compone sus propias canciones. Explica que muchas nacen de historias que escucha o de situaciones que observa durante sus recorridos diarios. "Las escribo y después las acomodo", detalló sobre su proceso creativo.
En cada viaje también conoce las historias de quienes comparten el viaje en tren con él. Según relató, conversa con personas que atraviesan dificultades económicas y con otros artistas que, como él, buscan un ingreso recorriendo los vagones. "Hay gente que anda pidiendo, hay conjuntos, hay solistas".
Lilo explicó que su trabajo en el Tren Roca es constante y que no se interrumpe incluso en días de bajas temperaturas. “Todos los días, incluso con este frío”, señaló al describir su presencia habitual en las formaciones. Sobre su situación económica, remarcó que la jubilación que percibe no le alcanza. “La jubilación que tengo es muy magra, es muy poca”, y agregó que eso lo obliga a salir a trabajar con su instrumento.
El músico también contó que la actividad en el tren se convirtió en su principal forma de sostén. “No me queda otra que salir adelante”, relató. En ese sentido, sostuvo que la música es lo que le permite seguir en movimiento pese a las dificultades. “Si dejo la música, no me queda otra cosa”, afirmó, y remarcó que tocar el bandoneón es parte central de su vida cotidiana.
Una vida de esfuerzo y música
Durante los viajes, explicó que suele interpretar distintos temas según lo que le pida la gente. “Hay gente que me pide temas viejos, y yo se los hago”, comentó sobre la interacción con los pasajeros.
A pesar de las dificultades, asegura que seguirá tocando mientras pueda hacerlo. Explica que también enfrenta problemas de salud y que, en ocasiones, no puede comprar los medicamentos que necesita. Sin embargo, sostiene que continuará adelante porque no encuentra otra alternativa para generar ingresos.
"Si dejo la música, no me queda otra", repite. Y cada jornada vuelve a subir al Tren Roca con su acordeón, dispuesto a tocar una canción más para quienes viajan en la formación.
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