Candela Escalante Serafines es editora y creadora de contenido literario en redes sociales. Vecina de Lomas de Zamora, estudió la carrera de Edición en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires y actualmente comparte reseñas de libros en su cuenta de Instagram.
De Lomas a Bookstagram: cómo trabaja una editora y qué cambió en la industria del libro
La editora y bookstagramer de Lomas habló sobre el trabajo editorial, el impacto de los algoritmos y las nuevas tendencias en el consumo de libros.
En diálogo con El Diario Sur en Vivo, contó cómo es el proceso de trabajo detrás de un libro, cuál es el rol del editor y qué cambios observa en la industria editorial a partir del crecimiento de las redes sociales y las plataformas digitales.
Algoritmos, repetición de historias y tendencias de lectura
La editora señaló que el funcionamiento de los algoritmos también influye en la circulación de libros. En redes sociales, explicó, los usuarios suelen recibir recomendaciones cada vez más parecidas a las que ya consumieron.
Eso genera la sensación de repetición de tramas, especialmente en géneros como la ficción romántica o la fantasía. Sin embargo, aclaró que detrás de cada obra hay un trabajo narrativo propio de cada autor.
“Las ideas pueden parecer similares, pero cada historia tiene su desarrollo y su contexto”, indicó.
Escalante también mencionó que existen plataformas específicas para lectores, como Goodreads, donde los usuarios registran los libros que leen, publican reseñas y fijan metas de lectura anuales.
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Libros más cortos y nuevas formas de lectura
Otro cambio que observa en el mercado editorial es la tendencia hacia libros más breves. Mientras que antes era común encontrar obras de 500 o 600 páginas, hoy aparecen más títulos de entre 150 y 250 páginas.
Según explicó, esa decisión responde tanto a cuestiones de marketing como a los hábitos actuales de lectura. Muchas personas leen en momentos breves del día, en el transporte o durante traslados, lo que favorece formatos más cortos o ediciones de bolsillo.
En paralelo, también se mantienen las ediciones de colección, con diseños más elaborados pensados para conservar en bibliotecas personales o exhibir en redes sociales.
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Inteligencia artificial y el rol humano en la edición
Sobre el uso de inteligencia artificial en la industria editorial, Escalante señaló que algunas editoriales la utilizan para tareas preliminares, como detectar errores de tipeo en los textos.
Sin embargo, consideró que el trabajo central del editor sigue dependiendo de la interpretación humana.
“La inteligencia artificial no puede interpretar la intención del autor ni generar el vínculo que se produce entre editor y escritor durante el proceso”, explicó.
Para la editora, esa interacción sigue siendo una parte clave en la construcción final de un libro.
El trabajo del editor y el proceso de edición de libros
Escalante explicó que el editor interviene una vez que el autor termina el manuscrito. A partir de ahí comienza un proceso que puede incluir evaluación del contenido, corrección, diseño y decisiones vinculadas al formato final del libro.
“El manuscrito llega crudo y primero se evalúa si encaja con el perfil de la editorial”, señaló. Según explicó, cada editorial suele trabajar con determinados géneros o líneas culturales, y dentro de ellas existen distintos sellos dedicados a públicos específicos.
Luego comienza una etapa de revisión y corrección. También intervienen decisiones de diseño, cantidad de páginas y distribución del contenido. En algunos casos, como los libros infantiles, las editoriales establecen una extensión específica que los autores deben respetar.
En ese proceso también se tienen en cuenta cuestiones técnicas y económicas. Los libros, explicó, se producen en pliegos que suelen ser múltiplos de ocho páginas, por lo que el diseño del interior se ajusta para optimizar el uso del papel y evitar desperdicios.

