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ALIK, el robot con rostro humano de una escuela técnica de Temperley: "¿Y si hacemos una cabeza con IA?"

Aaron Alindado Martin, de 15 años, es un alumno de la Escuela Técnica 5 de Temperley que creó un robot de rostro humano con IA. La palabra de su profesor.

"ALIK". Así se llama el proyecto de un rostro robótico humanoide diseñado en la Escuela Técnica 5 de Temperley, que recientemente fue presentado en la Feria de Educación, Arte y Ciencia que se desarrolló en el Parque de Lomas, en el marco de un proceso que lleva mucho tiempo de dedicación.

La pieza vital del diseño es Aaron Alindado Martín, de apenas 15 años y que cursa 4to año de la especialidad electrónica en la institución educativa ubicada en Lomas de Zamora. Él, y su profesor, Sergio Blanquer, fueron los que le dieron forma a un trabajo que hoy empieza a brindar sus frutos de la mano de la Inteligencia Artificial, hoy tan en boga, pero con un objetivo específico, el de brindar ayuda a la gente para charlar, algo tan simple pero tan complejo a la vez en medio de este presente particular.

Quien especificó cómo fue avanzando el esquema es el propio docente, que en diálogo con El Diario Sur, detalló: "Arrancamos con Aaron en el taller a principio de año tirando un montón de ideas de distintos proyectos, como por ejemplo realizar plástico biodegradable, automatizar luces, alarmas etc. Así salió un '¿y si hacemos una cabeza con IA?', y ahí es que empezamos a ver qué materiales teníamos en el aula y qué nos faltaba y cómo íbamos a conseguirlo, ya que la cabeza tiene 22 servomotores y otros componentes electrónicos".

Así el rostro empezó a tomar forma, combinando electrónica, programación e impresión 3D. Y, con el perfeccionamiento, amplió su capacidad para mantener conversaciones naturales en tiempo real, con respuestas que se generan en menos de 600 milisegundos gracias a la integración de distintos modelos de IA y a una optimización del procesamiento, por lo que replica facciones, expresiones y movimientos de una cara humana. "Mirar a ALIK siguiendo a alguien con la mirada y respondiendo con gestos es algo asombroso más allá de que nosotros sabíamos lo que íbamos a crear. Verla ya funcionando es una locura", consideró el profesor.

Robot ALIK hecho por un joven de Temperley.

Robot ALIK hecho por un joven de Temperley.

Sensibilidad del proyecto

El proyecto evidencia una sensibilidad notable. Y Sergio lo expone así: "Charlando con los alumnos tiraban ideas de su uso como por ejemplo '¿esto puede charlar con mis abuelos que están solos?'. O, 'profe, mi hermano es autista, ¿esto lo ayudaría a conversar?'. Y ahí te das cuenta de lo que creo Aaron no es un juguete caro sino que toca lo humano".

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El prototipo, por lo pronto, no es sencillo. "Hay mucha dedicación de Aaron en el taller, en su casa, investigando sobre IA, viniendo a clase en horas libres, armando y desarmando porque se quemaban los servomotores, o volviendo a imprimir una pieza cinco veces porque vibraba, se quebraban , etc. ALIK es producto de todo eso y de prueba y error, y de no creerle al que te dice 'eso es para la facultad'", sentenció, orgulloso.

Sergio valoró la labor de su alumno al que resaltó como un par en torno a este proyecto. "Se rompe un poco la jerarquía . Yo dejé de ser el profe que sabe de todo y pasé a ser el que busca junto a Aron en Google sobre IA. investigando horas porque la boca no sincronizaba con la voz", afirmó. Y sumó, ya posándose en la relevancia de la educación pública: "Verlo a él programando en Python a los 15 años me llena de orgullo, integrando IA con electrónica, diseñando en 3D. Eso es increíble y es un alumno al entrar al taller se ve en su cara el entusiasmo de querer aprender todo el tiempo cosas nuevas. Es ahí donde te das cuenta que el problema nunca son los pibes, sino que el problema es cuando los subestimamos".

Futuro con el robot

En torno al futuro del proyecto, el profesor es elocuente y tiene pensado pasos de corto y de largo alcance. Queremos que ALIK salga del taller, que hable con gente fuera del aula. Llevarlo a un centro de jubilados, a una escuela, a un jardín, a una biblioteca. Porque una cosa es que nos responda a nosotros , y otra es ver si una abuela le sonríe. Ese es el examen final. Queremos medir si acompaña de verdad", recalcó.

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Ante eso, por lo pronto, evita un posible cuestionamiento en torno a cambiar lo estrictamente humano. "No queremos hacer un robot que reemplace al humano. Nosotros soñamos con que ALIK sea una caja de herramientas abierta. Que cualquier Técnica del país lo pueda bajar, armar, mejorar. Que un pibe de San Juan le agregue detección de emociones, que una piba de Tierra del Fuego le añada lenguaje de señas. En fin, que sea de todos", destacó.

Y dejó entrever que la IA, complementada con lo humano, deriva en una estructura mejorada. "La Inteligencia Artificial parece fría pero ALIK le pone eso que tenemos los humanos, le pone cejas que se levantan, ojos que te miran, gestos que te alegran, te desinhiben, te anima , etc", aclaró. Y completó: "Es para gente que se encuentre sola, para el que le cuesta hablar, para el que necesita hablar sin que lo juzguen, y por supuesto para el que quiera aprender electrónica replicando este proyecto, porque el objetivo grande es demostrar que la escuela Técnica pública no tiene límites con respecto a la tecnología de punta, y además que la tecnología con IA puede ayudar a nuestra sociedad más de lo que uno cree".

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