Vicente “Coco” Sosa, vecino del barrio La Esperanza de Alejandro Korn y reconocido por su trabajo social durante décadas, falleció a los 63 años. A lo largo de su vida participó en clubes barriales, actividades de la capilla San Roque, merenderos y espacios de rehabilitación, además de impulsar propuestas deportivas y recreativas para los chicos del barrio.
Dolor por la muerte de un referente solidario del barrio La Esperanza de Alejandro Korn
Falleció "Coco" Sosa, vecino comprometido con el barrio La Esperanza de Alejandro Korn, donde organizó merenderos, eventos deportivos y actividades para niños.
Su hija Valeria contó que Sosa nació en Chaco y que, cuando era bebé, su familia se trasladó a San Vicente. Más tarde se instalaron en Alejandro Korn, donde vivió en distintos barrios hasta radicarse definitivamente en La Esperanza. Aquí formó su familia, donde tuvo 5 hijas y 5 nietos.
Una vida dedicada al trabajo social
En 2023 había sido reconocido por el Honorable Concejo Deliberante de San Vicente como vecino destacado, justamente por su participación comunitaria y su compromiso con distintas iniciativas sociales. "Siempre fue una persona muy activa en todo lo que es el trabajo social", recordó su hija.
"Él no tenía mucho, pero si una persona necesitaba, salía corriendo a buscar para que a otra persona no le falte", sostuvo Valeria al describir la manera en que su padre se vinculaba con el barrio.
Fue director técnico de equipos de fútbol del barrio y también dirigió equipos femeninos. Organizaba torneos y ligas y, según contó su hija, realizaba esas actividades de manera gratuita para los chicos. Además, fue auxiliar deportivo en el Centro de Primera Infancia "El trencito".
También tuvo una participación sostenida en la Iglesia. Durante su juventud formó parte de Acción Católica en la parroquia San Antonio, donde era conocido como Starky. Más adelante participó en la capilla San Roque González, donde fue dirigente y catequista y colaboró con las meriendas y ollas de los fines de semana.
El merendero La Ramonita
Una de las iniciativas más importantes en las que participó junto a su familia fue el merendero La Ramonita, que funcionó desde 2018 hasta 2025, según relató su hija. “Se llamaba así en honor a mi abuela, que también era una figura muy querida en el barrio", explicó Valeria.
El merendero funcionaba en la vivienda familiar ubicada en las calles Chile y Alzaga. Durante los últimos años, cuando Vicente ya no podía sostener personalmente la actividad por una enfermedad, su esposa continuó al frente.
El trabajo del merendero tuvo un papel particular durante la pandemia. "Mi papá les llevaba las comidas a las casas de los chicos. Y además llevaba guantes, barbijos, alcohol en gel, todas las cosas de higiene", relató su hija. También había sido coordinador del Merendero "Dominguero".
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Deportes y actividades para los chicos
El trabajo de Sosa con los niños y adolescentes del barrio también incluyó actividades recreativas. Una de ellas eran las llamadas barrileteadas, que se realizaban en la plaza María Eva Duarte, en La Esperanza. "Nos juntábamos todos los chicos en la plaza, armábamos los barriletes, los poníamos a volar con la familia y después entregaban certificados de cuál era el barrilete más lindo, el que volaba más alto y los certificados de participación también para los chicos", recordó Valeria.
Otra parte de la trayectoria de Vicente Sosa estuvo vinculada al acompañamiento de jóvenes con problemas de consumo. Trabajó como operador socioterapéutico en la Comunidad San Mateo y fue voluntario en el Centro Preventivo de Adicciones (CPA) de Alejandro Korn. En esos espacios realizaba "acompañamiento y todo lo que es organización para sacar siempre a los chicos de la droga, con deportes y talleres", explicó su hija.
Las veredas de La Esperanza
Uno de los últimos trabajos comunitarios de gran escala que realizó Vicente antes de enfermarse estuvo relacionado con la construcción de veredas en La Esperanza. El proyecto se llevó adelante junto a vecinos organizados a través del MTE y permitió realizar 40 cuadras de veredas durante 2019 y 2020. "Las veredas están todavía y plantaron árboles también", señaló.
Tras conocerse su fallecimiento, vecinos del barrio se acercaron para acompañar a la familia. "Estamos muy agradecidos con la gente porque los costos para despedirlo eran muy caros y toda la gente nos ayudó para poder costearlo y en ese sentido estamos muy agradecidos con todos los vecinos", expresó emocionada.
La familia todavía espera el cuerpo para definir el día y horario de la despedida. Según informó su hija, el velatorio será abierto y la familia comunicará oportunamente los detalles a los vecinos y allegados.
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