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El boom de la ropa importada en fardos llegó a San Vicente: "Es un poco al azar"

Dos emprendedoras de San Vicente explicaron cómo es la modalidad de venta de ropa importada en fardos.

Ropa importada a precios que solo se podrían conseguir en la feria de La Salada. Así definen el nuevo boom de la venta de ropa traída del exterior en fardos, una modalidad que está en aumento en las redes sociales. El Diario Sur conversó con emprendedoras de San Vicente y Alejandro Korn que se dedican a este rubro y explicaron de qué se trata.

Soledad La Puente, de San Vicente, vende ropa que compra importada en bolsones (o fardos) a través de transmisiones en vivo en redes sociales. En Facebook utiliza el perfil Renata Isabella y también administra un grupo de WhatsApp llamado “Mujeres Importadas”, donde publica prendas y ofertas.

“Yo empecé hace cinco años con las transmisiones en vivo, cuando fue la pandemia”, explicó. En ese momento todavía no trabajaba con fardos, sino que vendía ropa de feria. Con el tiempo comenzó a escuchar sobre la llegada de los fardos importados y decidió probar con esa modalidad. “Yo compro el fardo cerrado y lo abro en vivo”, explicó.

Durante las transmisiones, cada prenda se identifica con un código para que los clientes puedan reservarla. “Pongo un código, por ejemplo una remera ‘código rosa’ o un número. Si a la gente le gusta y le parece bien el precio la reserva”, explicó. Una vez finalizado el vivo, se comunica por privado con cada comprador para coordinar la entrega.

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La emprendedora de San Vicente vende ropa importada en fardos a través de transmisiones en vivo en Facebook.

La emprendedora de San Vicente vende ropa importada en fardos a través de transmisiones en vivo en Facebook.

Sobre la calidad de la ropa, Soledad aseguró que muchas prendas sorprenden por su estado: “La ropa es muy linda. No pensé que iba a ser tan linda. Viene hasta ropa con etiqueta de marca”, contó. En su caso, la mercadería llega a través de una revendedora que trae los fardos desde Chile.

En su caso, suele comprar fardos de segunda calidad: “La mayoría de las veces traigo de segunda y cuando puedo también de primera, porque son más caros”, indicó. Según contó, en general ambos tipos le han dado buenos resultados, aunque a veces aparecen prendas que no sirven para la venta: “Es un poco al azar porque vos lo mirás por fuera, pero después lo abrís y te podés encontrar cosas muy buenas o algunas que no sirven”, explicó.

Para Soledad, una de las claves del negocio es mantener precios accesibles, ya que gran parte de su público busca alternativas económicas. “Mi público es uno que si se mete a comprar a un vivo es porque no puede en un negocio”, explicó. En sus transmisiones se pueden encontrar remeras desde alrededor de 4.500 pesos, mientras que otras prendas como pantalones pueden llegar a 15.000 pesos.

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Soledad La Puente hace cinco años que comenzó a vender ropa por redes sociales.

Soledad La Puente hace cinco años que comenzó a vender ropa por redes sociales.

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Además, advirtió que el negocio implica riesgos y requiere inversión: “Un fardo de segunda hoy está entre 450 mil y 500 mil pesos. Los deportivos pueden estar entre 750 mil y un millón”, detalló. Por ese motivo, explicó que es fundamental lograr vender la mayor parte de las prendas. “Para sacar ganancia tengo que vender todo el fardo”, afirmó.

Magalí vendiendo ropa de fardos en un año puso un local

Magalí Erazo vende ropa importada en fardos a través del grupo de WhatsApp “Catalina.importado fardos americanos”, se promociona en Facebook con un perfil personal y tiene un local nuevo en Alejandro Korn. Hace alrededor de un año que comenzó con este emprendimiento, luego de haber vendido ropa nacional.

Su vínculo con el rubro textil viene de mucho antes. Desde los 15 años trabajó en talleres de costura. Según detalló, esos talleres confeccionaban para marcas como Adidas, Nike, Kevingston y otras marcas. Esa experiencia le permitió conocer el proceso de fabricación de la ropa y comparar la calidad local con la importada de países como Estados Unidos: “La costura es otra. Es 100% hilo. No es lo mismo que acá, donde muchas veces cosen con poliéster. Eso hace que la ropa se abra o se descosa más rápido”. También señaló diferencias en las telas: “La tela es totalmente diferente. La calidad se nota a lo lejos, apenas la ves”, afirmó.

Según explicó, la idea surgió cuando ya tenía experiencia en la venta de indumentaria: “Se me dio por juntar un poquito más de plata y llegué a comprarlo, porque el fardo es caro”, contó. Ella se encarga de todo el proceso para conseguir los paquetes. Busca proveedores, negocia la compra y organiza la llegada de la mercadería.

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Magalí Erazo vende ropa importada en fardos a través del grupo de WhatsApp y en su local nuevo de Alejandro Korn.

Magalí Erazo vende ropa importada en fardos a través del grupo de WhatsApp y en su local nuevo de Alejandro Korn.

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En su caso intenta comprar principalmente fardos de primera calidad: “El fardo de primera sale el doble que uno de segunda o tercera. Pero en el de primera la ropa viene casi impecable, siempre puede haber algún detalle, pero no hay descartes”, indicó.

Actualmente su modalidad de venta se basa principalmente en redes sociales: “Me manejo mucho con grupos de WhatsApp, también con Facebook e Instagram”, señaló. Las prendas se reservan una vez que el cliente realiza el pago: “Subo fotos de la ropa, las chicas me dicen cuál quieren, la abonan y la prenda queda apartada”, explicó.

“Comprar un fardo es caro, pero viene mucha cantidad de ropa. Ahí se encuentra la diferencia”, Magalí explicó que la relación entre precio y cantidad de prendas hace que el negocio sea rentable. Además, remarcó que los precios finales resultan accesibles para los clientes. En su caso, algunas prendas pueden encontrarse desde 2.500 o 3.000 pesos cuando están en oferta, mientras que otras, especialmente si tienen etiqueta, pueden costar entre 10.000 y 20.000 pesos.

“Es super accesible la ropa. Por eso la diferencia entre calidad y precio es abismal”, aseguró. Según explicó, los clientes suelen priorizar el precio y aprovechar cuando encuentran prendas económicas. “Los clientes buscan precio y cantidad. Si una prenda es económica se llevan varias”, señaló.

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Magalí Erazo se dedica exclusivamente a los fardos de primera calidad para evitar descartes.

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